Cuánto vale un beso tuyo? Y dos? Y
dos docenas de docenas de húmedos besos y apretadas caricias en caliente
desmesura?
Su cotización de valores no está en
bolsa, hoy según qué bienes raíces y acciones voluntarias no cotizan, cierre de
mercado, la onerosa gratuidad de tanta belleza colapsa la balanza.
Tu aportación ha roto todos los
esquemas ideológicos y por supuesto económicos. Aportar estos dones y estos
bienes sin compensación metálica hunden el mercado de valores y eleva tus
valores a cotas nunca vistas y sobre todo nunca acariciadas.
Esto es lo que tú, mi querido Pablo,
has conseguido despertar en mí después de no pocas tentativas, por fin llego el
día de poner las cartas boca arriba y yo por gato viejo y mal fiado nunca creí
los estamentos de tu información personal, ni tu nombre, ni tu edad, ni tu
estado civil, ni casi tampoco las fotografías que adjuntaste en el informe.
Veinticinco años, quien puede creer
que tu, una persona joven, esbelta, educada y bella puede tener algún interés
por alguien que casi te triplica la edad,
que no te ofrece un porvenir ni tan siquiera una compensación pasajera, yo
desde luego no, siempre que vi una pareja descompensada de edad y atributos
físicos siempre justifique esta relación con un previo pago compensatorio a los
servicios prestados y a la mercancía ofrecida.
No es tu caso, tu no ofreces mercancía,
tu entregas a la persona, cada uno de los hermosos atributos que los genes de
tus progenitores fabricaron para tu placer y goce de los afortunados que te
compartimos, son tantas la cualidades que tu físico adornan que duele el pasar
por alto alguno de los dones que en la larga lista de menciones intento acudir
a su recuerdo.
Catarata de frescor dimana de tu
boca, con este piercing metálico que salpica la comisura de tu labio inferior
en su mejilla diestra. Negro cuervo negro es el color de tus cejas y pestañas
como lo es el de tu pelo crespo, y esta piel de blanca y suave tornasol de ámbares
y madreperlas níveas.
Piel seda, piel cebellina imposible
de mejorar su tacto suave, nalgas de infante virgen por sus imberbes curvas de
piel rasa, ni el aleteo imperceptible del bello masculino empaña la tersura del
lienzo de tu espalda destino de tus nalgas.
No cometeré la procaz osadía de
comentar tu falo, esta espada vengadora de sexos ignorados, contundencia
abrasiva que entorpece el habla si de tan cerca observas el efecto de su causa.
Si cuando esas cerca de ella, tu
ella, tienes un fugaz recuerdo a mis
besos y tormentos, si cuando sus pechos aplastas con tu tórax inflamado
recuerdas mis aprietos, mis goznes que chirrían y mis puñetazos ciegos, feliz
me hace tamaña turbulencia por difícil de captarte e imposible de entenderte.
Pero Pablo niño siempre que ella no
te dé el sustento, todo el físico alimento que tu alma necesita, acude a mí
para mis toques, mis campanas y mis fuegos, refugio de mentores y besos a tus
labios.























